jueves, 5 de marzo de 2015

Receta para un pitufo asesino

Apunte: Los ingredientes de este plato son difíciles de encontrar y un tanto pecularies. Los podrar tanto en este o otros mundos paralelos al nuestro.

Ingredientes:
- Una manzana poseída de la casa de Blanca nieves
- Un kg de zorazón de lobo feroz
-Un litro y medio de colorante azul para pitufos
-Un diente de dragón de San Jordi

Elaboración:
Antes de empezar, prepararemos y organizaremos el material e ingrediente para después cocinar.
En primer lugar, pondremos el diente de dry el colorante en el congelador, a una temperatura de -15º, para retener las sustancias mágicas. Se debe mantener dicha temperatura durante las tres horas previas a la elaboración. Mientras tanto, debemos mantener también la manzana y el corazón en la nevera.
Pasados las 3 horas, cojemos una olla y la llenamos con todo el colorante azul. Cuando esté llena, freímos el corazón en la paella, con una pizca de sal, y al acabar, lo introducimos en la olla; veréis una pequeña explosión pero no hos alarméis!! Acto seguido, cojeis la manzana y la dividís en ocho trozos, si pueden ser simétricos mejor. Los cojemos y los introducimos en una plata, y directos al horno durante 15 minutos para que se evapore el agua y quede la sustancia poseída. Al final,  tiramos la manzana y el diente en la olla y lo dejamos reposar 6 horas a temperatura ambiente.
Pasadas las 6 horas, sacamos de la olla, con cuidado, a un pitufo asesino, listo para su uso y disfrute

Nota: Mantener lejos de los niños.
En busca de un mundo feliz

Aún recuerdo ese día, ese trágico día en que, por causas bélicas tuve que dejar mi país, mi gente, mi familia, para poder salvar mi vida.

Cuando empezó la guerra en Croacia, y las tropas Serbias y Macedonias sacaron los tanques para imponer su ideología, un terrible miedo recorría por mi cuerpo, y solo tuve la elección de abandonar mi país. Sin pensar en nada ni en nadie, me embarqué en el primer vuelo hacia Francia.

Refugiado en Francia, cada noche rezaba para que mi gente siguiera viva para que algún día pudiesen salir del país o la guerra llegue a su fin, dos situaciones bastante complicadas en ese momento. Recuerdo que me fui en un comboy directo a Francia, eso sí, pagando una cantidad estratosférica de dinero, pero almenos tengo la suerte que no haya sido envano, Ya en Francia, echaba e menos mi vida, la rutina, las tardes con los colegas, para un chico de veinte años como yo, se hace muy dura una situación así, pero siempre recordaré esas tardes en Split con mis amigos, esos veranos en Duvroinik con mi familia, esos momentos que nunca se olvidarán.